José Yacopi, Alfarero de guitarras.
 
 

Al 700 de la sinuosa calle San Gines de San Fernando, vive un caballero español (del país Vasco para ser preciso) que tiene uno de los oficios con más historia en la humanidad, y que está en contacto directo con la espiritualidad de los hombres; el de luthier.

José Yacopi llegó a la Argentina a los 32 años. Hijo de padre italiano y madre argentina recaló en San Fernando luego de vivir en Barcelona, París e Inglaterra.
“Yo no elegí mi oficio -dice- mi padre hacía lo mismo, y en casa de a poquito me fui adentrando en estas cosas. Casi sin saber ya lo estaba practicando. Mí padre era un maestro muy hábil, dea poco me iba poniendo problemas y me dejaba, yo los resolvía sin darme cuenta”.

A los 18 años, después de estudiar, pensó “me parece que voy a andar bien” y se decidió por ser luthier a despecho de su temprana vocación de concertista de guitarra. “Pero era una profesión difícil que no se puede alternar con la otra.”
Después de 49 años fabricando guitarras, José mira con ternura sus comienzos. “La primera vez que termine una guitarra y mi padre me dijo que estaba bien, no lo podía creer: Sentí susto, incredulidad, sorpresa”.

Los eléctricos: Resulta inevitable preguntarle por uno de los máximos luthiers del rock: Leo Fender. "Tuvo suerte, aciertos e inteligencia. Cuando tenía ochenta años se retiró y vendió la marca en una suma extraordinaria, un hombre afortunado. No lo conocí pero ese es un rubro distinto. De guitarra sólo tiene la Parte donde van las cuerdas, pero ahí no hay sonoridad por la madera sino por los artefactos eléctricos que le ponen." Otro de los personajes inevitables es el mítico Les Paul: “En Barcelona y en París he hecho guitarras con su estilo. El año pasado hice, una aquí.... son muy lindas, con cuerdas de acero. Para mí es una diversión hacer guitarras de jazz así como Les Paul, son hermosas no hacen falta amplificar nada.

Entre los diez mejores: "Cuando trabajábamos con mi padre hacíamos tres guitarras por mes, suficiente.” Para Yacopi una persona a ritmo normal puede realizar dos guitarras por mes; “ahora trabajo con mas calma, es que ya son ochenta largos.” Según el luthier, la clave de sus guitarras radica en el esmero que pone al elegir la madera con que va a trabajar y la experiencia para hacerlo ya que si no está bien curada y seca no sirve. ”Siempre se puede mejorar”, es uno de sus lemas. "Me gustaba trabajar con jacarandá brasil pero no hay más, se lo vendieron todo. Se quedaron sin nada. Lo dilapidaron afines del '60. Ahora hay dos o tres especies qué se le asemejan. Por ejemplo, hay una especie parecida en Pakistán y en la India, y están haciendo algo parecido, están vendiendo todo casi sin control".

Comenta que en nuestro país no hay bosques de coníferas como para abastecer este tipo de producción. En su taller trabaja junto a cuatro personas, y entre las tareas mas importantes está el contrato con Yamaha de Japón que ya tiene una antigüedad de 27 años. "En los '70 me pidieron una guitarra de categoría y les gustó, desde entonces trabajamos para ellos. Nos consideran entre los 10 mejores del mundo y eso es gratificante.

” Una guitarra Yacopi cuesta alrededor de 1.700 pesos, “en nuestro país es una suma considerable pero el precio real en el mundo es de cuatro o, cinco mil dólares. Si usted quiere tener una guitarra de buena calidad hay que pagarla, le aseguro que haciendo bien las cosas se pierde plata (¡Ojo! no me arruino) pero si quiere tener calidad no busque cantidad.”

Hace dos años Eric Clapton pagó en Alemania por una de ellas, la friolera de 7.000 dólares, En el año '93 un ignoto comprador abonó en Londres la cantidad de diez mil dólares por una guitarra del año '50. “Nunca supe toda la historia, pero seguro que debería estar muy bien cuidada”, comenta el fabricante. “Ahora hay gente que puede hacerlo y me compra de a dos...presumen que me voy a morir pronto”

El mejor del barrio: Como es de suponer la clientela es por demás selecta, ”para mí todo cliente es un prestigioso señor que me compra una guitarra.“ Asegura -sin dar nombres- que en el ambiente nacional casi todos tocan con instrumentos fabricados por él, "el artista argentino es exigente pero no es obligatorio tener una Yacopi", dice sonriente. Al margen de los comentarios del ambiente niega el supuesto robo de modelos, ” lo que pasa que como es natural, en todo el mundo se trata de copiar Lo pueden hacer parecido pero sale una guitarra que no tiene alma... el secreto es un asunto muy complejo” señala. En varias oportunidades intentaron comprarle la marca, “pero hay que hablar mucho para eso es un asunto muy complicado.” José se siente feliz con su trabajo ”aunque a veces uno se fatiga sobre todo cuando se tropieza con alguien que cree saber y en realidad no sabe nada". Sin embargo se siente reconocido, ”pero eso lo sabe más la gente de la calle que es la que me manda los clientes, en general los comentarios son buenos.” Para sorpresa de algunos sostiene que en realidad siente celos o envidia de otras profesiones. "Me hubiese gustado trabajar en un banco a lo mejor a la semana me moría, pero debe ser lindo. En casi todo me ha gustado meter la nariz pero me he quedado con esto.” Finalmente asegura que el futuro de la firma no lo desvela ”está ligado al futuro de uno, al del país al del continente ... es tan complicado que si uno se pone a pensar se vuelve loco.” Por ahora sueña con fabricar su mejor instrumento y con media hora por día para poder despuntar el vicio de concertista ”la guitarra es una terapia”, dice y vuelve a sonreír.

Raúl Ibáñez
Nota publicada el diario EL VIGIA (Argentina) el 7/1997, Pag. 8

Guitarras Clásicas de Concierto, José Yacopi - Luthier, Guitarras Criollas, Guitarras Españolas

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